20 de Marzo, 2023
Las enfermedades neurológicas se observan con mucha frecuencia en la práctica clínica. Por
poner un ejemplo en concreto, la enfermedad de disco intervertebral y la epilepsia (2 de los
trastornos más comunes) tienen una prevalencia del 2% y del 0.6-0.75%, respectivamente, en
la población canina general. Esto significa que aproximadamente 1 de cada 50 perros que se
presenten a la consulta tendrán trastornos discales, y 1 de cada 130 tendrán epilepsia. La
frecuencia de presentación de estas enfermedades hace que un clínico debe estar actualizado
en lo que se refiere al manejo de este tipo de patologías.
Cuando estamos frente a un paciente con una patología neurológica, se presenta ante
nosotros un gran desafío diagnóstico. Como comenzar y desarrollar la evaluación, para arribar
a un diagnóstico que nos permita tener un tratamiento apropiado.
Hace muchos años que vengo realizando cirugías de columna vertebral en pequeños animales
con resultados, por lo general, satisfactorios, dependiendo muchas veces del manejo inicial
de la lesión, que puede ir desde manifestaciones neurológicas leves (ataxia) a severas y graves
como parálisis de miembros o parálisis generalizada.
Bien es sabido que por lo general las patologías medulares deben tener un tratamiento rápido
y especifico, ya sea medicamentoso (a base de antiinflamatorios, analgésicos y/o relajantes
musculares) o quirúrgico. En el caso de afecciones crónicas se debe llegar al diagnostico con
precisión para evitar un desenlace desafortunado, o en casos que ello ocurra tener los
fundamentos científicos que nos avalen y respalden en la decisión tomada al respecto.
Es una patología de presentación frecuente, muchas veces sin muchos síntomas que permiten que su propietario se de cuenta.
La aparición de costras en la piel puede estar asociada con un tipo de sarna AUNQUE su mascota no haya estado en contacto con otra afectada.